Foto: Jesús Saucedo / @photo.gec
Foto: Jesús Saucedo / @photo.gec

El jueves, con el recuerdo de Inti Sotelo y Bryan Pintado aún ardiendo en el pecho de la generación del bicentenario, sin respuestas ni disculpas por parte de la PNP y con una investigación inconclusa impulsada por el actual gobierno con la supervisión de organizaciones internacionales, el coronel Freddy Velásquez, del Escuadrón Verde, responsable del Grupo Terna –señalado incansablemente por los excesos en las protestas–, decidió hacer un enlace en vivo con la prensa para mostrar sus éxitos en un operativo contra una “banda de garaje” que desmantelaba autos. ¿Pensaba acaso que se podía tapar el sol con un dedo; echarle tierrita a las marchas, a la brutalidad, a la muerte y al terrible desprestigio que vive la policía actualmente, entre otras razones, por su actuación en el centro de Lima la semana pasada?

Tras admitir que los agentes del Grupo Terna habían participado el miércoles 11 (lo que hace suponer que el lunes 9 y el martes 10 también, por lo menos) y contradiciendo lo declarado por el entonces ministro del Interior, Gral. Gastón Rodríguez, Velásquez recibió una llamada del Gral. Jorge Lam. El jefe del Escuadrón Verde no habló más con la prensa. Tampoco los equipos dedicados a la cobertura policial. Se les informó ‘off the récord’ que, por orden explícita, no pueden compartir más videos ni detalles de sus operativos y entonces surge la pregunta, ¿qué relación quiere la PNP con los periodistas?

En este punto recordamos que el Grupo Terna fue el responsable de lo sucedido en Thomas Restobar, una intervención fallida que terminó con la muerte de 13 personas y el retiro de 10 oficiales de sus cargos por responder a la orden del Gral. Enrique Felipe (jefe del Escuadrón Verde en ese momento) de retirar los aparatos que contenían las imágenes de esa noche. La prensa, en ese caso, descubrió a la verdad y, por ello, hubo también resentimiento por parte de la institución.

Claro que hay buenos policías, héroes dispuestos a dar la vida por el Perú, pero ¿no sería mejor, en estos tiempos de crisis, un mea culpa e investigaciones sinceras y abiertas? La PNP necesita una reingeniería y el Perú una Policía que respetar.