Les tomamos la palabra

“Es tan poco lo que el Estado destina a revertir este problema (S/5 millones 700 mil, el 0.0036% del presupuesto total de la nación) que duplicarlo seguirá siendo insuficiente”.

Más del 50% de víctimas de trata de personas en el Perú son menores de edad. (Perú21)
María Luisa Del Río
María Luisa Del Río

Una investigación sobre el delito de explotación sexual de menores en el Perú derivó en una exposición, vigente hasta mediados de noviembre, en el centro cultural de la Universidad del Pacífico. La muestra se inauguró la semana pasada y estuvo acompañada de un documento entregado por alumnas de la Facultad de Derecho de la universidad a la fiscal Rocío Gala, que recoge propuestas para mejorar la aplicación de la ley en un país como el nuestro, donde la justicia está (y gracias al fujimorismo lo seguirá estando por tiempo indefinido) coludida con la corrupción, la discriminación, el prejuicio, el machismo y el fanatismo religioso.

A la inauguración de la exposición acudió la vicepresidenta Mercedes Aráoz y salió tan removida que ha manifestado su compromiso de duplicar el presupuesto actual de lucha contra la trata para el próximo año. Es tan poco lo que el Estado destina a revertir este problema (5 millones 700 mil soles, el 0.0036% del presupuesto total de la nación) que duplicarlo seguirá siendo insuficiente, pero por algo se empieza.

Otro logro importante se dio ayer, a raíz de un informe sobre la explotación sexual de menores en la zona de minería ilegal La Pampa, Madre de Dios, publicado por el programa Beto a Saber (ATV) el jueves por la noche. Al final del informe, Beto Ortiz habló de un tema clave en la lucha contra la explotación sexual de menores en los ‘prostibares’ de La Pampa, que es la distribución de cerveza en locales donde menores secuestradas o llevadas con engaños desde zonas muy pobres del país pasan las noches atrayendo clientes como damas de compañía, donde una botella puede costar 20 soles, pues en su precio está incluido el derecho a que las chicas tomen con ellos, bailen, aguanten comentarios lascivos y manoseos, y provean servicios sexuales. Ortiz exigió a Backus un gesto, pues si bien la marca no es la que ejerce la trata, sí es la que le echa combustible a ese infierno para que siga ardiendo a costa de niñas de 12, 13, 14 años, obligadas a promover su venta. La buena noticia es que Backus emitió ayer un comunicado oficial manifestando su compromiso y declarando haber suspendido la venta en los locales de La Pampa que explotan a menores de edad.

Sería una ingenuidad extrema pensar que con estas decisiones se soluciona el problema de la trata, el mismo que en zonas de absoluta impunidad como La Pampa requiere de medidas radicales, como meter al Ejército y declarar el toque de queda a partir de las 7 de la noche, pero lo importante es que el compromiso de Aráoz y de Backus se traduzca en acciones, ya mismo.

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