¿Cómo haríamos?

“En mayo de este año, la excéntrica presidenta de la Comisión de la Mujer estuvo a punto de ser destituida 120 días del Congreso por mentir en su hoja de vida”.

Maritza García

Maritza García

Maritza García

Maritza García

María Luisa Del Río
María Luisa Del Río

Yo diría que la congresista defensora del feminicidio es un joyón. Lo que hizo últimamente es solo un cierre, con broche oxidado, de toda la lacra que ya no estamos dispuestos a seguir patrocinando quienes pagamos su sueldo, y el de otros buenos para nada como ella. Su invitación a que los hombres sigan matando a las mujeres se apoya en la patética charla que dio en Huancabamba otro delincuente disfrazado de servidor público, el psicólogo Iván Molina –expulsado de Aldeas Infantiles tras haber sido denunciado por abusos sexuales a niños, el miserable–, quien dijo que en absolutamente todos los casos investigados de feminicidio por él y por la ciencia, lo que conduce al hombre sano al asesinato de su esposa es que ella le insinúe que se quiere ir con otro. (Y eso, comprenderán señoras tontas que me escuchan, a cualquier machazo dueño de su mujer lo saca de quicio)... La congresista estaba sentadota ahí, pero se quedó callada, junto a otras mujeres que se retorcían en risitas, las muy boludas, porque les decía: “Dile que te vas a vivir con tu mamá (tú, mujer buena para nada, que no tienes otra opción que ir a cobijarte donde tu madre)... pero no le digas pues que te vas con otro, o que te pica por otro lado”. Ay, qué pícaro el doctorcito.

La indignación, casi generalizada, hizo que busquemos más perlas, y resulta que el botín es interminable. Vamos en retrospectiva: En setiembre de este año, el semanario Hildebrandt en sus trece anota que la congresista del título trucho trabajaba con su pareja, el ex juez Rafael Romero Ramírez, destituido por haber sido pescado recibiendo una coima. En mayo de este año, la excéntrica presidenta de la Comisión de la Mujer estuvo a punto de ser destituida 120 días del Congreso por mentir en su hoja de vida acerca de haber finalizado su secundaria, hazaña que la hizo merecedora de la anulación del título de abogada por la Universidad Nacional de Piura. En febrero de 2016, la entonces postulante protestó al conocer la lista oficial de candidatos que Fuerza Popular ingresó ante el JNE Piura y organizó un plantón, la muy conchuda. Resulta que la habían bajado de número por haber patrocinado un proceso penal respecto a un caso de tráfico ilícito de drogas. Pobre.

A estas perlas se suman dos más, feísimas también, pero inocuas al lado del resto, como una acusación de nepotismo en la contratación de sus asistentes y la falsificación de documentos para adquirir terrenos en Piura. A propósito, la congresista es fujimorista, pero eso es lo de menos. No seamos mala onda.

Tags Relacionados:

María Luisa del Río

Ir a portada