La unión no hace la fuerza

“Acá la reverenda culpa no la tiene el fujimorismo keikista, sino el caso Lava Jato, que ha pulverizado países enteros, pero no tanto como al Perú”.

Vacancia presidencial

Jefe de Estado podría enfrentar una nueva solicitud para que sea revocado del cargo. (USI)

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Mariella Balbi
Mariella Balbi

La unión frente a la vacancia del presidente Pedro Pablo Kuc-zynski vuelve al tapete. Y de qué manera. Declaran ministros –con poca convicción, la verdad– para defender al mandatario que se notan dirigidos y sobre todo –con el perdón y la simpatía de quienes son amigos– poco auténticos. Claro, muchos dirían que deben dar la cara, que es lo que les corresponde. Pero el punto no es ese. Más bien radica en ver cuánto ha prosperado la adversidad a la gestión presidencial, principalmente por sus errores y la fuerza de la información que nos llega del caso Lava Jato.

Ayer se presentó, circuló, una moción de vacancia presidencial en el Congreso. Básicamente es iniciativa de la izquierda, peleada o no, pero han tenido el buen tino de no presentar sus reivindicaciones propias y excluyentes (el indulto a Alberto Fujimori, adelanto de elecciones y todos los planteamientos que los alejan de sus objetivos).

Un parlamentario representativo de Alianza por el Progreso –que es bastante oficialista– como César Villanueva está a favor de que salga el presidente. Si el keikismo suscribe y se suman el Apra y Acción Popular, las probabilidades de que el presidente permanezca en el poder son pocas. Esto pese a contar con los 12 parlamentarios kenjistas reclutados y a quienes sus ex compañeros de partido les dicen los ‘pepekenjis’.

Nuestro país está en un momento crucial. Nadie pensó que, luego de 16 años de democracia continua, las cosas terminaran de esta manera. Acá la reverenda culpa no la tiene el fujimorismo keikista, sino el caso Lava Jato, que ha pulverizado países enteros, pero no tanto como al Perú.

Tenemos a cuatro presidentes comprometidos de una u otra forma con la corrupción brasileña que fue tan bien montada a través del poderoso Departamento de Operaciones Estructuradas. Lejano al estilo mortífero de Al Capone. Acá todo era celebración y registro computarizado. La razón de que la corrupción de Lava Jato golpee tanto a nuestro país es que el presidente en funciones fue un trabajador, socio, colaborador, asesor o como usted quiera llamarlo de Odebrecht en el Perú. Tal vez en esas épocas el hoy presidente nunca pensó que llegaría a Palacio de Gobierno.

Lo que indican decretos, acciones, bonos, contratos y demás es que tuvo laxitud en separar sus cargos públicos de sus negocios. La vacancia es política; el Parlamento, los que votaron por los 130 que están ahí, decidirán. Solo funcionará si tienen la fuerza de los votos. De la experiencia se aprende. En la primera votación por la vacancia se partió Fuerza Popular, el partido más fuerte con 71 votos y donde el desangre sigue. Un segundo fiasco será el descrédito total del Congreso.

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