(Foto: Leandro Britto / GEC)
(Foto: Leandro Britto / GEC)

Mientras el país espera que se resuelvan los resultados de la segunda vuelta, los ágiles del actual Congreso de la República continúan empeñados en lo suyo: perforar el erario y atentar contra la economía de los peruanos.

La Comisión de Economía aprobó ayer un proyecto de ley que permite a los afiliados de las AFP trasladar sus fondos a las empresas de operaciones múltiples del sistema financiero (EOM), que ofrecerán, en teoría, productos previsionales similares a los de las AFP, permitiendo, según ese peregrino criterio, mayor competencia en el sistema de pensiones. La iniciativa se elaboró contra la opinión de todas las entidades técnicas especializadas, como el Ministerio de Economía, el Banco Central de Reserva, la Superintendencia de Banca y Seguros y la Asociación de AFP.

Más unanimidad ya no podía tener el rechazo técnico a este peligroso proyecto de ley, que una vez más resulta atentatorio contra cualquier expectativa de jubilación digna.

Los riesgos son enormes, pues, como sostiene la SBS, el sistema financiero no está preparado ni tiene la estructura para administrar fondos de esta naturaleza. Sin ir muy lejos, por ejemplo, ni siquiera se menciona una cobertura de salud para quienes se afilien a una EOM. En el Sistema Privado de Pensiones (SPP) cuando un aportante retira el 95.5% de su fondo, el resto pasa a Essalud y así no pierde su derecho a un seguro. ¿Qué sucederá cuando trasladen sus fondos a las EOM? ¿Quedarán sin protección?

Asimismo, se afirma que las comisiones son elevadas y las rentabilidades bajas en el SPP. Sin embargo, eso no es tan cierto. En la comisión mixta, los afiliados a la AFP ganadora de la última licitación para nuevos aportantes pagan una comisión de 0% por flujo y 0.79% anual por saldo. Al momento de jubilarse, de cada 3 soles en el fondo, 2 son rentabilidad y 1 es aporte, según datos del sistema previsional.

Estamos hablando, pues, de una ley hecha a la volada y contra el tiempo que ya se les agota a estos legisladores, quienes, no contentos con el daño que le han hecho al país y específicamente a nuestro sistema de pensiones, pretenden despedirse asestándole el golpe de gracia al mismo, sin que les importe que las grandes víctimas de sus desatinos sean, otra vez, los propios aportantes.

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