En tiempos de pandemia, lo primero en reactivarse fue el turismo corporativo.
En tiempos de pandemia, lo primero en reactivarse fue el turismo corporativo.

Cuando hablamos de , lo usual es pensar en viajes recreativos: gente de vacaciones, en plan de relajarse y disfrutar. Sin embargo, el leisure es un segmento –muy importante, cabe resaltar–, pero no toda la torta.

Otro de sus pilares es el turismo corporativo. Su relevancia es enorme. De hecho, sin la demanda generada por los viajeros corporativos, la infraestructura hotelera del Perú no se habría desarrollado como lo ha hecho.

Justamente en tiempos de pandemia, lo primero en reactivarse fue el turismo corporativo. Si bien lejos de los niveles pre-COVID, ese flujo ha sido fundamental para destinos del norte, centro y sur del país. Por ejemplo, en las zonas mineras y pesqueras (cuya captación de turismo recreativo es habitualmente baja, hoy en día casi inexistente), el movimiento corporativo ha permitido inyectar divisas a economías locales muy golpeadas, impactando positivamente en rubros como transporte (aéreo y terrestre), hoteles, restaurantes, taxis –toda una cadena productiva descentralizada de empleos directos e indirectos–.

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La minería, la pesca y la agroindustria son decisivos para el sector turístico peruano –y obviamente para el PBI del país–, por lo que todos los actores involucrados estamos comprometidos en seguir garantizando los más altos estándares de servicio y seguridad sanitaria, para que las empresas sigan retomando su actividad productiva con absoluta confianza.

Como rubro nos llena de satisfacción haber comprobado estos primeros meses que los protocolos vienen funcionando con eficacia. Un dato: según fuentes internacionales (STR), aunque la ocupación hotelera es lógicamente baja, estamos mejor que otros países de la región, gracias al turismo corporativo. ¡Qué mejor prueba de las ganas que tenemos como país, de reactivarnos!

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Carmen Omonte 23-10-2020