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Fritz Du Bois,La opinión del directorLa obra del túnel Santa Rosa, que uniría al distrito más populoso del Peru, San Juan de Lurigancho, con el Rímac y que constituiría una fundamental vía de acceso para más de un millón de limeños, lleva treinta meses de atraso. Incluso aún no tiene fecha para que el trabajo sea reiniciado por lo que no sería ninguna sorpresa que el proyecto se quede paralizado hasta que la actual alcaldesa concluya su mandato.

Más aún, ante la enorme cantidad de problemas –principalmente burocráticos– que esta administración municipal parece encontrar a diario en este caso y que es incapaz de solucionarlos, uno pensaría que se trataría de una obra de proporciones faraónicas que solo Julio Verne se pudo haber imaginado.

Sin embargo, solo se trata de 250 metros de túnel los que tienen que ser excavados. De cualquier manera, los potenciales beneficiados parecen resignados a tener que esperar que ocurra un cambio de mando en el sillón municipal para que este proyecto se pueda, finalmente, llevar a cabo.

En realidad, no parece que a nuestra alcaldesa la llamada de atención que le dio el electorado con la revocatoria le haya causado impacto. Ella sigue actuando sin sentido de urgencia y las obras son postergadas de un modo casi generalizado. Mientras que no le da mayor importancia a sacar de circulación el medio millón de vehículos que circulan en mal estado.

Con lo cual vamos camino a un embotellamiento total garantizado ya que se cumplirá los cuatro años de su gestión sin haber agregado infraestructura vial pese a que ingresan más de 100 mil vehículos nuevos al año al parque automotor de la capital, mientras los coches antiguos que son retirados se pueden contar con los dedos de una mano.

Por lo que ante la manifiesta falta de voluntad de enmienda que está demostrando, muchos ciudadanos se deben de estar arrepintiendo de no haber votado a favor de que el periodo de Villarán fuera revocado.