Pedro Castillo, el dirigente magisterial aliado del Movadef.
Pedro Castillo, el dirigente magisterial aliado del Movadef.

Usted, querido lector, podría ser uno de los tantos peruanos que pensaron que Sendero Luminoso se acabó con la captura de Abimael Guzmán. Podría incluso creer que los renegados que se acogen al pensamiento Gonzalo –la doctrina senderista que reivindica el Movadef– son un grupo minúsculo de radicales sin ninguna capacidad de convocatoria electoral. Si es así, si es eso lo que piensa, permítame decirle que está equivocado. Aun con la cúpula de su dirigencia en prisión, Sendero Luminoso no ha dejado de operar, de conspirar contra el sistema y de infiltrar juventudes, instituciones y sindicatos, sobre todo el sindicato magisterial.

En los últimos meses, en pared con algunos de los desconcertados y, por qué no decirlo, descompuestos congresistas que habitan hoy el Parlamento Nacional, el senderismo se ha propuesto asaltar la Derrama Magisterial: la entidad financiera que afilia a los maestros que trabajan para el Estado en todo el Perú, que funciona como fondo de pensiones y como caja de ahorros y que tiene en activos poco más de 2,650 millones de soles.

El miércoles 5, la Comisión de Educación –la misma que defiende burdamente los intereses de las universidades bamba– invitó a Pedro Castillo, el dirigente magisterial aliado del Movadef, es decir, de Sendero Luminoso, para que exija, oficialmente, la intervención inmediata de la Derrama y la devolución de los aportes de sus afiliados, más los intereses que estos generan.

Pero cuarenta días antes de esta sospechosa convocatoria, el presidente de esa comisión, Luis Dioses, de Somos Perú, y uno de sus miembros, Lenin Checco, del Frente Amplio, sostuvieron una reunión privada y virtual con el cuestionado dirigente cuyo grupo, Conare Sute –al que ahora ha bautizado como Fenate Perú–, no tiene la cantidad de afiliados requeridos, por lo que no puede inscribirse en el Ministerio de Trabajo bajo el estatuto de sindicato. En ese conciliábulo, por cierto, Castillo tuvo como contertulios a dos senderistas confesos cuyos nombres aparecen en el padrón de militantes del Movadef que en 2013 solicitaron ante el TC la libertad de Abimael Guzmán Reinoso, el cabecilla de la banda asesina.

Todavía no se sabe si las razones que los mueven son políticas o económicas, pero de las bancadas de Acción Popular, Somos Perú, Alianza para el Progreso, Unión por el Perú y Frente Amplio, han surgido ya ocho proyectos para intervenir la Derrama cambiando sus estatutos y permitirle al dirigente aliado del Movadef infiltrar su directorio.

Esta semana quedó claro que un buen número de congresistas representan a los dueños de las universidades que construyeron fortuna y partidos políticos a partir del negocio de la educación. Buena parte de esos representantes conforman, precisamente, la Comisión de Educación: una comisión que se saca cero en escrúpulos. Que estas gentes no tengan en el radar los alcances de la organización senderista me resulta inverosímil. Es aborrecible –por lo irresponsable e infame–, pero esto tiene que ver con el dinero y los activos de la Derrama Magisterial.