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Fernando Maestre,Opina.21fmaestre@peru21.com

En esta época en la que el avance de la mujer ha sido grande, las estadísticas muestran que ellas han reclamado sus derechos sobre la vida sexual para no ser menos que los varones. Hoy vemos cómo la mujer tiene iguales iniciativas; por ejemplo, propone formar una pareja o decide finalizar una relación. Dentro de estas variables hay una en la que la mujer conserva su peculiaridad. Esta tiene que ver con la decisión de tener una relación paralela al matrimonio o vínculo estable. La sexualidad de la mujer no tiene los mismos móviles que la de los varones cuando deciden ser infieles. Así, mientras para los varones llegar a la traición pasa fundamentalmente por el deseo de conquista y el placer, para las mujeres las razones son más restringidas. Se puede entender que son tres las causas. La primera es que comprenden que ya no son amadas y esto las lleva a no aceptar la vida sin la ilusión de ser amada por un hombre. La segunda es opuesta: cuando ella dejó de amar y le resulta intolerante tener relaciones con él. La última, cuando ella está dispuesta a devolver una traición. Cualquier otra razón está cerca del desorden mental.