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Santiago Pedraglio,Opina.21Israel ha lanzado una ofensiva terrestre sobre Gaza, después de la frustrada negociación entre palestinos y judíos en Egipto y de la resolución del forcejeo entre las dos alas derechistas del Gobierno Israelí, una que se resistía a la invasión y otra que proclamó su necesidad desde el inicio de la actual crisis.

¿Qué pretende Israel? Sus autoridades sostienen que el homicidio de tres jóvenes israelíes en Cisjordania es la causa del conflicto. Sin embargo, la desproporción entre las armas utilizadas y las víctimas mortales de ambas partes siembra la desconfianza frente a su alegato.

Ayer jueves, el diario El País informaba que "los bombardeos israelíes sobre la Franja de Gaza habían matado a más de 230 palestinos", incluidos los niños muertos en una playa, a escasos metros del hotel donde se alojan corresponsales del mundo entero. "En diez días de hostilidades ha muerto un israelí por fuego palestino", informa El País. La desproporción es flagrante.

El Gobierno de Israel quiere, en realidad, impedir a cualquier precio la concreción de un acuerdo de los dos principales (y adversarios) grupos políticos palestinos, Al Fatah –el más antiguo e importante– y Hamas. Ambas agrupaciones concertaron la formación de un gobierno de unidad nacional en los territorios bajo autonomía palestina, con el compromiso de descartar la violencia como canal de acción política.

El analista Farid Kahhat sostiene que Hamas suscribió el acuerdo "desde una posición de debilidad", porque sus vínculos con los gobiernos de Siria e Irán se habían diluido y sus nuevos aliados, los Hermanos Musulmanes (Egipto), fueron derrocados.

Antes de este acuerdo, Israel no quería negociar con Al Fatah porque sostenía que no representaba a todos los palestinos; ahora, cuando existe un pacto entre las dos principales fuerzas, Israel aduce que no se puede negociar con Hamas porque es un grupo terrorista.

Tanta negativa lleva a pensar que Israel quizás esté buscando, también, colonizar una parte de la Franja de Gaza.