“Antauro Humala, a través de Alarcón, aprovecha (...) para conseguir salir de la cárcel”.
“Antauro Humala, a través de Alarcón, aprovecha (...) para conseguir salir de la cárcel”.

Ayer, el ministro de Defensa denunció que dos congresistas de Acción Popular intervinieron en busca de que las FF.AA. se sumaran al afán de hacerse del poder que ese fragmentado partido comparte con los seguidores de Antauro Humala (UPP), César Acuña (APP) y José Luna Gálvez (Podemos).

Jorge Chávez sostuvo que, el jueves 10, antes de que se tramitaran las firmas congresales para presentar la moción de vacancia presidencial, el congresista de AP y presidente del Congreso, Manuel Merino de Lama, llamó al comandante general de la Marina de Guerra del Perú para hablarle del proceso de vacancia y timbró varias veces al teléfono del jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, el general César Astudillo. Chávez, ministro y general del Ejército en retiro, dijo también que después de denunciar públicamente las llamadas de Merino, otro congresista de AP, Otto Guibovich, lo llamó para respaldar a Merino.

¿Estuvieron los congresistas que impulsan la vacancia tocando las puertas de los cuarteles?

Aquí es donde cabe recordar que, el mismo jueves 10, antes de que en el Pleno del Congreso siquiera se terminara de escuchar los audios de Vizcarra coordinando para mentirle a la Fiscalía, Antauro Humala redactaba, desde el penal Ancón II –donde se encuentra purgando sentencia por asesinato y secuestro–, un comunicado en que destaca a la Comisión de Fiscalización que maneja a su antojo su subordinado Edgar Alarcón. En ese comunicado, Antauro impulsa de puño y letra la vacancia presidencial y tipifica su causalidad. “Descalifica moralmente para seguir ejerciendo la representación suprema del Estado peruano”, dice refiriéndose a Vizcarra.

No vale ser ingenuos. Antauro Humala, a través de Alarcón, aprovecha los apetitos e intereses de los dirigentes de las fuerzas políticas en el Congreso para conseguir la amnistía que le permita salir de la cárcel y presentarse a las elecciones de 2021. Que nadie lo dude; si este Congreso consigue vacar a Vizcarra, el presidente que de ahí resulte pagará el favor amnistiando a Antauro Humala. Y de paso se cargará a la Sunedu, que tanto incomoda a los negocios de las universidades bamba de propiedad de los dirigentes políticos de hoy.

En política no hay coincidencias, pero sí mucha mañosería. Poner al país en ascuas jugando al golpe de Estado en medio de la tremenda crisis sanitaria y económica que atravesamos debería ser una acción penalizada por la justicia. Y por lo menos los presidentes del Congreso y de la Comisión de Fiscalización califican para la sanción.

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