(GEC)
(GEC)

Se inició la cuenta regresiva para definir el voto de este domingo. Los rumores sobre la primacía en las preferencias que las encuestadoras están impedidas de difundir se acrecientan a cada hora que pasa. Y no es para menos. La contienda está muy ajustada y todo indica que será una final de fotografía, como dirían los aficionados a la hípica.

Sin embargo, más allá de las especulaciones y las previsibles fake news que comenzarán a proliferar en las próximas horas, el votante debe tener claro lo que busca en un candidato que lo represente o que al menos perciba como beneficioso para nuestro país.

Para ello, ya fuera del calor de los debates y las confrontaciones públicas, las invectivas y los ditirambos, se deben revisar propuestas concretas y en especial las declaraciones públicas de los postulantes, que no siempre se atienen al libreto establecido por sus asesores de imagen o equipos técnicos, como no lo harán seguramente después de ser elegidos.

Convendrá atenerse a lo que las promesas e ideas de cada postulante expresan en cuanto a respeto por la institucionalidad democrática, por una economía de mercado moderna y liberada de presiones estatales, por los derechos humanos fundamentales, por la libertad de prensa y expresión, y particularmente por el derecho a ser diferente o pensar distinto. Asimismo, analizar los antecedentes de cada uno –más si han desempeñado cargos públicos– y qué tan comprometidos podrían estar sus intereses personales en la lucha contra la corrupción, uno de los males endémicos en nuestra sociedad que ha llegado a impregnar hasta las más altas esferas de la política.

No es esta una elección cualquiera. La pandemia ha cambiado el mundo y nos encontramos ante un país que debe reconstruir su economía cuidando, además, la salud de sus ciudadanos, así que tampoco podemos pasar por alto los ofrecimientos y opiniones sobre la manera de combatir el COVID-19. En ese tema cualquier atisbo de demagogia o irresponsabilidad se reflejará de inmediato en un elevado costo de vidas humanas.

Seamos sensatos, no nos dejemos llevar por poses y menos por extremismos. Nada bueno surge de la palabrería y la incompetencia.

TAGS RELACIONADOS