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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Según ellos, cada año mueren en la superpotencia 700 personas debido a la hipotermia. Es decir, mueren de frío y no por capricho o descuido, sino por carecer de un lugar donde vivir. Resaltan, además, que "han muerto más estadounidenses de frío desde el comienzo de la crisis económica que en todos los ataques de terrorismo en el territorio nacional en las últimas dos décadas, incluyendo el 11-S". Curioso que el desteñido Obama no haya acusado aún al frío de enemigo de la seguridad nacional o no le haya endosado tal desgracia a algún brujo musulmán o, por qué no, a Nicolás Maduro o al jovencito que manda en Corea del Norte.

EE.UU. define como terrorismo cualquier actividad peligrosa para la vida humana o potencialmente destructiva de infraestructuras o recursos claves o que parezca que tiene el propósito de intimidar o presionar a la población civil, etc. ¿Hay, me pregunto, algo más intimidante para el hombre actual que quedarse en la calle? ¿Vivir en la calle, dormir en la calle, criar a sus hijos en la calle? La periodista independiente neoyorquina Laura Gottesdiener, estudiosa y activista del tema, se pregunta, según la definición de terrorismo dada por su país, si la acción de los bancos, que han procedido a millones de desalojos, no podría ser calificada de "terrorismo económico". Los resultados, a la larga, son tan devastadores como una bomba, solo que, en lugar de matarte al contado, te asesinan a crédito. Lenguaje caro a la parla bancaria, pero, en este caso, dolorosamente injusto para sus clientes-víctimas.