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Carola sabe que la relación con Alejandro no va más. Tras dos años y medio juntos, ella desea poner fin al asunto. Lo ha decidido hace unos días, mientras estaba en un centro comercial buscando un regalo para su amigo secreto, estresada por el tráfico y la tarjeta de crédito a punto de reventar. "No sé si romper con Alejandro ahora mismo o después de Navidad y Año Nuevo", confiesa.

El dilema de Carola: ¿ser honesta y acabar con todo en el acto, o esperar un poco por la consideración que tiene a su aún enamorado? ¿Qué la detiene? "Es un gran chico, no es culpa de él. El problema tiene que ver conmigo: siento que no lo amo. No lo extraño cuando se va, tampoco me siento celosa cuando habla con sus amigas, no me veo con él en el futuro", cuenta. Es por ello que terminar no es fácil para ella.

"Terminar antes de las fiestas es una decisión difícil", afirma Manuel Saravia Oliver, psicoterapueta del Instituto Guestalt. "Hay que evaluar muy bien la situación. El hecho de saber cómo es la pareja ayuda a anticipar cómo será su reacción", agrega el especialista. En otras palabras, aplazar la ruptura es totalmente válido si la persona está segura de lo que hace.

Sin embargo, una cosa es aplazar unos días y otra es postergarla de manera indefinida. "Hay personas que deciden terminar después de Año Nuevo, pero nunca actúan. Hacen borrón y cuenta nueva y se olvidan de todo, asumiendo que todo estará bien por arte de magia", precisa Saravia.

Carola ha decidido esperar para hablar con Alejandro. Ambos están muy ocupados pensando en el trabajo, en los regalos para sus familiares, en cómo se fue la 'grati' tan rápido. "Creo que puedo esperar, no es el fin del mundo. A lo mejor, quién sabe, recupero lo que sentía por Alejandro", dice Carola. ¿Total?

SABÍA QUE

- Las fiestas de fin de año son una prueba de fuego para las parejas. Según Francine Russo, escritora del portal Healthland, las actitudes que se tomen son "tests de compromiso y compatilidad".