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Carlos Tapia,Opina.21Pintas de negro en la Carretera Central y la Panamericana Sur dicen "Susana ratera"; Somos Lima, escisión de Somos Perú, apoya a Susana; las bases nacionalistas de Lima buscan participar en la coalición democrática que avala su reelección a pesar de que la cúpula del Partido Nacionalista dice que no la apoya; el congresista de Acción Popular Víctor Andrés García Belaúnde declara que el partido de la lampa debió apoyar a Susana Villarán y no lanzar un débil candidato propio; Perú Posible atraviesa una pugna interna entre las facciones de Juan Sheput y Luis Thais por las discrepancias en torno al apoyo a Susana; el Frente Amplio de la izquierda también presenta fisuras en Lima, y hasta ahora Tierra y Libertad no participa del conglomerado de grupos políticos que apoyan a Susana.

¿Qué está sucediendo? Según las encuestas, Luis Castañeda recibe el respaldo de más del 50% del electorado limeño y Susana Villarán apenas llegaría al 7%. ¿Por qué, si no es una candidatura con opción alguna, tendría el poder de producir escisiones internas en varios partidos? Y, de otro lado, ¿por qué la eventual candidatura de Castañeda, de lejos la favorita, muestra un temor poco disimulado? Las pintas "Susana ratera" advierten que es la honradez mostrada por la alcaldesa en su gestión municipal el principal escollo con el que tendrán que lidiar. Pintar, por ejemplo, "Castañeda ratero" no serviría para nada y se perdería pintura por gusto.

Dejando de lado lo anterior, la candidatura de Susana Villarán busca dividir en dos campos la lid electoral, el suyo basado en el inicio y combate de los problemas estructurales de la ciudad, y la populista gestión de Castañeda. El espacio político intermedio tendrá poco aliento para su crecimiento. Criticar a Castañeda por cualquier candidato será visto como apoyo a Susana y viceversa. Sin embargo, Castañeda tiene mucho que perder, pero la alcaldesa mucho que ganar.

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