El tema de hoy: Cuentas por saldar

“Su tira y afloje de cuerda con Kenji Fujimori no da para más sin correr el riesgo de una fractura partidaria. Tampoco es factible que le siga poniendo cabe al Ejecutivo”.

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El tema de hoy: Cuentas por saldar. (USI)

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El habitual sosiego político de fin de año se vio interrumpido, en vísperas de Navidad, por el indulto al ex presidente Alberto Fujimori. La gracia presidencial puso pies en polvorosa a un ministro, unos cuantos funcionarios de gobierno y a tres invitados de la bancada de Peruanos por el Kambio.

El costo político del indulto, sin embargo, no solo le ha pasado factura al oficialismo. También hay crisis en Fuerza Popular. En tienda naranja, la decisión de diez legisladores –entre ellos Kenji, el menor del clan Fujimori– de bloquear el pedido de destitución del presidente Pedro Pablo Kuczynski ha puesto en cuestión el liderazgo de Keiko Fujimori.

Pese a ello, en el grupo de los diez, que algunos especulan podrían sumar veinte, ninguno está dispuesto a irse, menos ahora que el ex presidente, a quien consideran su mentor y líder único del fujimorismo, está en libertad. Si quieren, que los expulsen, han dicho.

Mientras, Kenji Fujimori, quien le lanzó el salvavidas a PPK y lo rescató de la vacancia, ha optado por un cauteloso repliegue cobijado por su padre. La estrategia parece haberle dado resultado.

La última encuesta de Ipsos, publicada por El Comercio, lo pone –por primera vez– por encima de su hermana en los niveles de aprobación. Un 33% respalda su desempeño político, a la lideresa de Fuerza Popular solo el 29%. La desaprobación, incluso, es más alta en el caso de Keiko (64%) que en el del congresista naranja (57%).

Esta situación descoloca a quien hace más de un año pretendía acceder al sillón presidencial y la obliga a replantear esa política de confrontación que ha desplegado en estos últimos 17 meses.

Su tira y afloje de cuerda con Kenji Fujimori no da para más sin correr el riesgo de una fractura partidaria. Tampoco es factible que le siga poniendo cabe al Ejecutivo. La polarización ya provoca hartazgo en la ciudadanía.

Por ello, tal vez resulte prudente el silencio en que se han sumido los llamados keikistas tras el indulto. Fin de año siempre es buena ocasión para reflexionar. “Quedan casi cuatro años de gobierno. Tiempo suficiente para enmendar y avanzar”, le recomendó Keiko al mandatario hace poco más de tres meses. A predicar con el ejemplo…

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