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Fritz Du Bois, La opinión del directorDebe de ser por el fuerte calor el que tengamos tanta dispersión en el debate político en la actualidad. Capaz están muy acalorados o hay problemas para dar un mensaje claro, el hecho es que nadie parece estar enfocado, es como si todos estuvieran jugando al teléfono malogrado.

Veamos la campaña por la revocatoria de Villarán. Si uno deja los insultos de lado, es prácticamente cero con lo que nos quedamos. Estamos a solo dos semanas de la votación pero hasta hoy no ha existido intento alguno, en cualquiera de los dos campos, por presentar una propuesta municipal al electorado. En ningún momento la campaña se ha referido al tema metropolitano e inevitablemente se ha ido politizando. Con lo cual, un vecino de Lima preocupado por el futuro de la ciudad y sin interés partidario se debe de sentir completamente marginado.

Más aún, a medida que se acerca para la alcaldesa el día del juicio final, las líneas se están cruzando. Tenemos el acto de apoyo de radicales como Patria Roja, Tierra y Libertad o el MAS de Gregorio Santos, con mensajes como 'No a Conga' y 'No a la Revocatoria', grupos que electoralmente en Lima no representan a cuatro gatos. Sin embargo, han obligado a alguien que sí le sumaba a Villarán, como PPK, a retirarle su apoyo a medias, saliendo con una pirueta de votar por ella pero no por sus regidores, confundiendo de esa manera aún más al electorado.

Incluso con ese comentario se van a despertar muchos que la estaban apoyando y que ahora se darán cuenta que ella viene acompañada de algunos con quienes nunca hubieran pensado que estarían en la misma cama acostados.

Mientras que en el lado de los revocadores, estos siguen extraviados sin presentar visiones alternas para la capital desperdiciando la posibilidad de capitalizar el descontento popular con Villarán. En realidad, luego de la segunda vuelta en la última elección presidencial pensamos que nunca habría nuevamente una contienda con tan poco aporte intelectual. Esta campaña nos está demostrando que estábamos equivocados.

Por otro lado, también hay líneas cruzadas en el Gobierno. Realmente con toda la presión que están recibiendo para hacer algo en seguridad ciudadana no entendemos cómo pueden ser tan ineficientes o descuidados de dejar de pagarles dos meses de franco a los 2 mil efectivos que caminan por los vecindarios. Con toda razón estos se están negando a seguir patrullando. A lo cual debemos sumarle los 700 policías que la Municipalidad de Lima venía pagando en un programa que sorpresivamente han cancelado sin haberlos reemplazado.

Así que luego de que el Gobierno presentara con bombos y platillos a los mil efectivos adicionales que han destinado para patrullar la capital, resulta que en la práctica tenemos en términos netos 1,700 efectivos menos que los que teníamos hasta diciembre pasado. No pueden ser tan incapaces, algún maquiavélico debe de estar tratando de crearle problemas al mandatario.