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Keiko Fujimori reapareció con una entrevista en Cuarto poder. Con tono contrito, señaló haber reflexionado y lamentar que “Fuerza Popular (cayera) en el círculo vicioso de la confrontación”. No obstante, sus dichos encienden alarmas. Veamos.

1.”No hemos sido gobierno”. La candidata buscó minimizar el rol de FP en la grave crisis política del periodo de gobierno 2016-2021. Sin embargo, su responsabilidad es proporcional al poder que tuvo. Una mayoría inédita de 73 parlamentarios, que le dio el dominio casi absoluto de las funciones del Congreso, no deja lugar a dudas.

2. “Se trabajó para darle gobernabilidad (a PPK)”. Como sustento de la insólita afirmación señaló que otorgaron las facultades legislativas y los votos de confianza solicitados. Lo cierto es que –además de maltratar, censurar y forzar renuncias ministeriales– un porcentaje significativo de decretos de PPK fueron derogados o modificados y se negó expresamente la confianza al ministro Thorne y al gabinete Zavala. El principio constitucional de cooperación entre poderes brilló por su ausencia.

3.”Estuve en contra (del indulto), apostando por la vía legal y constitucional… hoy no”. La candidata advierte que, para beneficiar a su padre –condenado por graves violaciones a los derechos humanos–, actuará al margen de la legalidad. Se debe recordar que una actitud similar, de poner los intereses personales por encima de los del país, fue lo que llevó a FP a ser obstruccionista y confrontacional. Plantear un indulto al margen del ordenamiento solo asegura protestas, debilita el Estado de derecho e, inevitablemente, trae desprestigio internacional. El poder que no acepta límites cae en abusos.

Sin un balance real, la propuesta de FP nos ancla en el pasado en momentos en los que el país necesitaría enfocarse en el apremiante y doloroso presente. Es casi una oferta para tropezar con la misma piedra.