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Podemos ser responsables con la ecología si comemos de forma adecuada. Una alimentación rica en vegetales, frutas, leguminosas, tubérculos, cereales y semillas, y más baja en productos animales tiene un menor impacto ambiental.

La carne de res, por ejemplo, es el alimento más antiecológico debido al volumen de agua empleado en su producción, los gases de efecto invernadero y otros factores. Asimismo, hay que evitar pescados o mariscos en veda. También debemos ser conscientes del origen de nuestros alimentos, la cantidad que comemos y la necesidad de consumir todo lo que se nos ofrece.

Desde hace años trabajo en temas medioambientales y creo que es vital cambiar nuestra mirada hacia los alimentos. Además de definir un plato por lo rico, nutritivo o lindo que se ve, debemos conocer el impacto que causa en el ambiente. Evitemos comprar en exceso y botar comida. Aprendamos a comer lo necesario para el cuerpo y el planeta.