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En la enfermedad de Parkinson hay una deficiencia del neurotransmisor dopamina. En las células nerviosas del cerebro se forma la dopamina a partir del aminoácido tirosina con levodopa. La tirosina proviene de los alimentos (carnes, huevo, menestras, etcétera) o se produce a partir del aminoácido fenilalanina. En ese sentido, al ingerir buenas cantidades de tirosina y fenilalanina, el cerebro tiene suficiente materia prima para producir dopamina.

Si bien estos procesos bioquímicos pueden ser confusos, me interesa, una vez más, mostrar el impacto de los nutrientes en la salud. De hecho, para tratar la enfermedad de Parkinson, estos nutrientes deben estar presentes en cantidades mayores a las que se encuentran naturalmente en los alimentos, en forma de suplementos.

Añadido a eso, se debe incluir vitamina C, vitamina E, vitamina B6 y zinc, nutrientes que participan en los procesos bioquímicos antes mencionados y en otros más. Por si esto fuera poco, la composición de los macronutrientes (carbohidratos, proteína y grasa) debe ser adecuada. Por ejemplo, una alimentación alta en carbohidratos perjudica la función de los aminoácidos, pero, por el contrario, un aumento en proteínas favorece estos procesos.

Es importante mencionar que existe interacción de nutrientes: un aumento en la ingesta de una vitamina puede disminuir la absorción de otra en el organismo. Recomiendo asesorarse profesionalmente para tener una dieta adecuada y una suplementación supervisada.