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La anemia más común es la causada por deficiencia de hierro (pero no es la única). Para tratarla, debemos reforzar el consumo de hierro que está presente en hígado, carne de res, yema de huevo, camote, fruta seca y menestras.

Las fuentes de hierro no hemínico son de origen vegetal y, para facilitar su absorción, deben ser consumidas junto con alimentos altos en vitamina C tales como camu camu, naranja, brócoli, pimiento, kiwi y melón.

Hay que prestar atención a los inhibidores de hierro (antinutrientes), pues obstaculizan la absorción del mineral. En caso de deficiencia de hierro, evitemos el consumo de almendras, betarraga, cereales integrales, cerveza, chocolate, cocoa, espinaca, fresas, gaseosas, germen de trigo, higo, nueces, salvado, soya, té, café, tomate y uvas.

Recordemos que el hierro está en la molécula de hemoglobina, el vehículo del oxígeno en la sangre.