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El tema de la alimentación en casa es siempre motivo de consultas, especialmente cuando hay niños, pues nuestros hijos no siempre tienen las mismas preferencias y gustos. De hecho, lo más probable es que sean distintos. Por ejemplo, mientras algunos niños son inapetentes, otros, más bien, no dejan de comer.

Una recomendación que doy es comer juntos en la mesa, por lo menos en una de las comidas del día, pero mejor aun si son dos o tres. Lo ideal es que sea un espacio agradable y tranquilo. Asimismo, es muy importante comer despacio, sin apuro, disponiendo de unos 20 minutos como mínimo para una comida.

Los miembros de las familias suelen tener diversos horarios según sus actividades: los hijos en el colegio, digamos, o los padres en el trabajo. A su vez, estos horarios pueden variar. Por ello, recomiendo que la familia se organice y se comprometa a cenar junta, por lo menos, tres días a la semana. La hora de la comida es un buen momento para conversar sobre temas personales y familiares, para compartir entre todos. El ambiente debería ser armonioso, divertido, tranquilo. Hay que evitar, si es posible, discutir o hablar sobre temas complicados.

Otra recomendación consiste en involucrar a los hijos en la preparación del menú y en la compra de los ingredientes. Es muy fácil ver el plato servido y no pensar en el proceso por el que pasó. Por ejemplo, en junio pasado, el Ministerio de Agricultura y Riego realizó un original video con motivo del Día del Campesino, donde se muestra cómo llega el alimento al plato. Y es que conocer ese proceso hace más reflexivos a los comensales, incluyendo a los niños. Finalmente, siempre recomiendo que todos en casa coman lo mismo, lo cual evita complicaciones y logra que todos aprendan a comer lo que hay.