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La principal consulta de la persona que va al gimnasio suele relacionarse a la ingesta de proteína. Mi respuesta: el consumo de proteína por parte de un adulto normal debe ser de 0.8 gramos diarios por cada kilogramo de peso corporal. Es decir, si un adulto pesa 70 kilos, debe consumir 56 gramos de proteína al día (que no son 56 gramos de carne, cuidado).

En el caso de deportistas que entrenan en gimnasios todos los días, por más de una hora al día, el requerimiento proteico puede llegar a 1.2 gramos por kilo de peso al día. Una persona de 70 kilos con esos requerimientos debería consumir 84 gramos de proteína, lo cual se alcanza consumiendo 360 gramos de carne, pollo o pescado al día. Si esta persona consume 180 gramos en el almuerzo y 180 gramos en la cena, llega al total requerido.

El problema radica en la ingesta de porciones mayores, además de leche, queso, huevo y suplementos proteicos como whey o aminoácidos. En tal escenario, el consumo de proteína puede ser excesivo e innecesario.

La proteína excedente se deposita como grasa y puede disminuir la resistencia muscular si no se consumen alimentos ricos en carbohidratos complejos como papa, camote, avena, quinua, etcétera.

Una dieta rica en carbohidratos previene que la proteína se use como fuente de energía, sino que, más bien, cumpla su función a nivel muscular. Otros efectos negativos del exceso de proteína pueden ser aumento de ácido úrico en sangre, daño renal y gota.