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Normalmente no asociamos lo que comemos con nuestra habilidad y desarrollo mental. Si bien hay diversos factores que influyen en la capacidad cognitiva, esta puede verse favorecida con una alimentación apropiada que incluya neurotransmisores como dopamina, serotonina, norepinefrina y acetilcolina.

Lo cierto es que un desequilibrio de neurotransmisores, causado en parte por malos hábitos de alimentación y estrés, puede generar problemas como depresión, insomnio, ansiedad, fibromialgia, déficit de atención y memoria.

Los neurotransmisores que he mencionado están presentes en alimentos como pescado, almendras, habas, plátano, espárragos, huevos, semillas de girasol, germen de trigo, etcétera. Por otro lado, las grasas esenciales omega 3 contribuyen a mejorar la memoria, la concentración, el estado de ánimo y el rendimiento intelectual. Asimismo, el triptófano, el zinc y la vitamina B6 son necesarios para sintetizar la serotonina.

Son solo algunos ejemplos que ilustran cómo a través de nuestra alimentación diaria es posible potenciar nuestro rendimiento intelectual y bienestar emocional. Por cierto, para los interesados en el tema, dictaré un taller titulado Nutrición, Memoria y Emociones, que se inicia el miércoles 9 de marzo en el Centro Cultural Británico. Si desean obtener más información sobre el evento, llamen al teléfono 615-3636 o escriban a asistenteaci@britanico.edu.pe.

(taliaschvartzman@gmail.com)