Suspicacias sobre un gobierno

“Probablemente el flamante primer ministro elevará en algo la aprobación presidencial, pero definitivamente en el país no hay una expectativa desbordante sobre su gestión”.

Salvador del Solar

Salvador del Solar juramentó hoy como nuevo primer ministro en reemplazo de César Villanueva. (Foto: Agencia Andina)

Mariella Balbi
Mariella Balbi

El nuevo gabinete –premier Salvador del Solar incluido– no ha sido recibido con mucho entusiasmo. El Frente Amplio ya se encargó de decir que favorecerá a los “ricos”. La bancada de APP ha sido cautelosa en sus parabienes, pese a tener una congresista apepista en el Ejecutivo. El Apra expresó legítimas dudas sobre la capacidad de gobernar de Del Solar. El fujimorismo permanece a la espera.

Probablemente el flamante primer ministro elevará en algo la aprobación presidencial. Pero definitivamente en el país no hay una expectativa desbordante sobre su gestión, aunque ha reiterado que dialogará con todos los sectores. Sin embargo, el régimen Vizcarra, que no fue elegido por nadie, fustigó al Congreso, arremetió contra el fujimorismo con gran virulencia e hizo del presidente del Parlamento un tránsfuga cabal.

El premier cargará con ese pasivo. ¿De qué lado se colocará cuando haya que opinar sobre la denuncia de la congresista Karina Beteta contra Daniel Salaverry? La agraviada afirma que le espetó “vete a la mierda” y “no me jodas”. Y tiene una testigo. ¿Optará por la mujer y superará su antifujimorismo? ¿O mirará a un costado?

Del Solar parece más entusiasmado con la reforma judicial que con la acuciante situación económica. Las Bambas, la inversión más grande del país, está parada más de un mes por una arbitrariedad de los comuneros e interesados “dirigentes”. El Ejecutivo ni se inmuta, pasa piola, embebido en su particular lucha contra la corrupción.

El premier defendió a rajatabla la honestidad de PPK. Incluso afirmó que probablemente no sabía que su empresa trabajó para Odebrecht. El presidente Vizcarra está seriamente cuestionado. Hizo negocios con una consorciada vinculada a Lava Jato, trabajó para Odebrecht y no lo informó, su empresa CyM Vizcarra formó parte del consorcio Obrainsa, connotado miembro del ‘Club de la Construcción’ (la corrupción chola).

Cuando Vizcarra fue ministro de Transportes, Obrainsa contrató con el Estado por S/547 millones, aproximadamente jugosos US$170 millones. Está también la entrega de fondos para la campaña de PPK por parte de la empresa CASA, otra integrante del corrupto club y beneficiada con contratos estatales. El actual premier defendió Chinchero, su adenda y la gestión del hoy presidente. ¿Sabe que hay un colaborador eficaz que apuntaría a Vizcarra?

El presidente cree que puede gobernar con los independientes, sin admitir que son igual o más débiles que su régimen. En breve comprobaremos si aquello de conversar con todos los sectores es tan solo una frase sin realidad. Contar con la credibilidad de la población es indispensable.

Ir a portada