notitle
notitle

Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

No pronunció una sola palabra que pudiera herir a nadie y destacó la obra a realizarse. Sin embargo, también subrayó los beneficios humanos de esa obra, aquellos que, al mejorar nuestra calidad de vida, mejoran al conjunto de la sociedad. Todo –y sé de lo que hablo– fue expresado en un equilibrio sorprendente de razón y emoción que es aquel que delata el nivel de nuestros compromiso y que hace sentir al expositor como la persona que, más allá de errores o aciertos, expresa una verdad en la que cree profundamente y tiene además el enorme coraje de hacerlo sin eufemismos, sin agravios y sin las pullas baratas y grotescas que sí deben utilizar aquellos que carecen de argumentos.

Luego de esta presentación en el Foro sobre la Reforma del Transporte, fuimos "apabullados" por un conjunto vastísimo de datos e información técnica que revelan la seriedad y la responsabilidad con la que se está trabajando. No se trata de un efecto teatral destinado a impactar al ciudadano promedio, se trata de un trabajo destinado a mejorar a la ciudad y a perdurar en el tiempo. Se trata de esos grandes hitos que pueden transformar favorablemente la dinámica de una urbe.

Para ser un buen gobernante o un buen político hay que ser, primero, una buena persona. Lo sustantivo es la persona, lo demás es un adjetivo condicionado por la calidad del sustantivo. Y las buenas personas se comportan como tales en toda circunstancia, incluso en aquellas en las que son injustamente agredidas. Susana es un ejemplo de ello.