(Reuters).
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Los detractores más ardientes del mandatario curiosamente bronceado le reconocen poco o nada. Trump tiene momentos que preocupan a cualquiera, como cuando dice que la prensa es “el enemigo del pueblo”. No obstante, si comparamos los récords internacionales de Trump y Obama, el partido es reñido.

Baréin acaba de unirse al acuerdo entre Israel y Emiratos Árabes Unidos, mediado por el yerno de Trump, Jared Kushner. Antes de este acuerdo, solo dos países árabes habían normalizado relaciones con el Estado judío. Es un paso importante hacia la paz en una región donde los países han visto a Israel como un enemigo mortal. Por otra parte, la preocupación de Trump sobre China parece haber sido adoptada como una posición común en Occidente. Además, Trump ha rechazado la política de Obama hacia Cuba, enfatizando que no se puede premiar a La Habana con apertura sin que haya progreso hacia la libertad.

Revisando los años de Obama, será difícil que Trump logre un objetivo tan monumental como el abatimiento de Osama Bin Laden, que sucedió bajo las órdenes del presidente demócrata. En términos de imagen, la encuestadora Gallup confirma que EE.UU. tenía una mejor imagen en Latinoamérica y el mundo con Obama. Sobre el tema de Rusia, ninguno de los dos sale bien. Obama se burló de Mitt Romney cuando este sugirió que Rusia era una amenaza geopolítica. La anexión de Crimea (Ucrania) dos años más tarde le daría la razón a Romney. En cuanto a Trump, este ha tenido una relación cuestionable con el Kremlin.

En suma, ambos tienen logros y fracasos. Si Biden sucede a Trump, podrá aprender lecciones de los dos líderes. Si Trump continúa, podría superar a Obama en política internacional.