¡Una buena noticia!

“Son más de 13 mil peruanos desaparecidos que ya han sido registrados oficialmente y que podrán ser identificados con mayor facilidad”.

Negativa a prueba de ADN será considerada como aceptación de paternidad. (Getty)
Sandro Venturo
Sandro Venturo

Esta semana culminó con una buena noticia: el Consejo de Ministros aprobó en su última sesión la creación del Banco de Datos Genéticos. Es una buena nueva pues este banco permitirá, por fin, contrastar el ADN de los cuerpos encontrados en las fosas comunes del Perú con el ADN de los familiares que vienen, desde hace más de dos décadas, buscando indesmayablemente a los suyos. Se debe, pues, destacar esta respuesta estatal largamente perseguida por las madres y los hijos de quienes sufrieron las peores consecuencias del conflicto terrorista, principalmente en Ayacucho, Huánuco, Junín, San Martín y Huancavelica. Contra el olvido, la persistencia y la esperanza.

Son más de 13 mil peruanos desaparecidos que ya han sido registrados oficialmente y que podrán ser identificados con mayor facilidad de lo que antes permitían las convenciones judiciales. Pero aquí no acabará el asunto. Para que la letra pase a ser realidad faltan dos pasos más. Con esta ley vendrá el debate para la elaboración del reglamento respectivo e, inmediatamente, la aprobación por el Ministerio de Economía de los fondos para su implementación. Felizmente se trata de montos pequeños para una gran causa ciudadana. Y, dado que esta iniciativa legislativa del Ejecutivo es parte del paquete de facultades otorgadas por el Congreso, se espera que el Parlamento no la observe. A esta altura, ya quedó claro que el principio y la finalidad de esta herramienta institucional es humanitaria, que no debe ser politizada, ni mal utilizada para azuzar confrontaciones entre peruanos.

Esta es, finalmente, una buena noticia porque coincide a modo de homenaje con el legado de Mamá Angélica. Ella falleció hace un año y quienes la conocimos podemos dar testimonio de que promovió, junto a otras decenas de mujeres, todas las acciones posibles que permitieran avanzar hacia la justicia y reparar los imponderables daños humanos que trajo la época del terrorismo. Lamentablemente, ella nunca encontró a su hijo. Mamá Angélica fue una bandera viva de lucha por la memoria sin resentimiento, de fortaleza sensible, de coraje calmado. Allí donde esté, querida señora, debe saber usted que su ejemplo continúa en otras mujeres igualmente valientes que nos dan la oportunidad de redimir a un país todavía displicente con los más pobres.

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