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Guido Lombardi,Opina.21El gran perdedor sería en esa lectura el Caballero de la Pluscuamperfecta Figura, por poetastro y por pretender obtener réditos políticos de una causa nacional, es decir, de todos. Por figuretti, en suma.

Ni hablar de otros personajes de la escena que no califican ni para las primarias distritales. La ventaja, como dice Augusto Álvarez Rodrich en reciente columna, es "la posibilidad de tener nuevos rostros en los distintos espacios de la política, como, por citar tres de ellos, Gastón Acurio, Marisa Glave o Pablo Secada". ¡Esa es la fórmula! Independientemente de sus diferencias ideológicas, se trata de personas con notoria inteligencia, con demostrada vocación de servicio y honestidad indudable.

Hay, en nuestras canteras políticas, cuadros con esos requisitos que podrían ser reclutados, entre los más conocidos, Luis Galarreta y Marisol Pérez Tello de Unidad Nacional (hoy PPC-APP), Víctor Isla y Daniel Abugattás del Partido Nacionalista, Mauricio Mulder y Javier Velásquez Quesquén del Partido Aprista, Víctor Andrés García Belaunde y Verónika Mendoza de Acción Popular-Frente Amplio, Pedro Spadaro y Juan José Díaz Dios del fujimorismo. Y seguramente hay más de donde cosechar entre los jóvenes y de los liderazgos regionales.

Es lo que lograron, proviniendo de distintas vertientes ideológicas, Alan Wagner y Manuel Rodríguez Cuadros, José Antonio García Belaunde y Eduardo Ferrero.

Siendo la conducción del país durante el lustro que nos llevará al bicentenario por lo menos tan importante como el proceso de La Haya ¿no deberíamos hacer de ella una causa común dejando de lado intereses partidarios?