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Nuestra selección sub-20 ya está en el hexagonal final del Sudamericano de Uruguay. En una columna anterior les hablaba de la confianza que tenía en este plantel, pero luego de ver toda la primera parte del torneo –y a pesar de la clasificación–, el equipo me dejó más dudas que certezas. Salvo el primer partido contra Ecuador, donde la selección mostró cierta solvencia, el rendimiento decayó notablemente.

Frente a Argentina, después de 20 minutos aceptables, la serie de errores que se cometieron en todas las líneas propició una estrepitosa derrota. Acá hay que resaltar, negativamente, la poca fortaleza mental del equipo, que luego del primer gol encajado no supo reaccionar ante la adversidad y acabó perdiendo de fea manera.

Contra Bolivia, en un partido muy parejo y con muchos espacios, el equipo se sintió algo más cómodo y al final obtuvo la victoria. Aquel resultado nos permitió ir al último partido de la serie, contra Paraguay, sabiendo que un empate nos daba la clasificación.

Hay poco que analizar del duelo ante los guaraníes, donde Perú jugó a buscar solo ese punto. A pesar de que pasamos algunos apuros en el primer tiempo, nuestro equipo se puso en ventaja, aunque luego Paraguay empató.

Ya en el segundo tiempo, dio la impresión de que ambos equipos buscaron más defender y no encajar algún gol, como así fue. Los dos clasificaron a la ronda final junto con Argentina, algo que era el objetivo de Perú en esa primera instancia.

Ahora bien, a partir del lunes, las cosas tienen que cambiar radicalmente si queremos lograr uno de los cuatro cupos al Mundial de Nueva Zelanda. No podemos repetir actuaciones como las que tuvimos en la primera fase. En el hexagonal enfrentaremos a equipos que han demostrado estar un peldaño más arriba que nosotros. Particularmente, esperaba ver un equipo mucho más cohesionado del que vimos hasta hoy. Me apoyaba en dos razones puntuales: la primera tiene que ver con la cantidad de partidos de preparación que tuvo este grupo, algo que tenemos que resaltar; la segunda se sustentaba en que la mayoría de los jugadores ya tienen experiencia en Primera. Sin embargo, algunos chicos no han tenido un rendimiento óptimo.

Quizá en otro momento esto último sea un tema para analizar con detenimiento. Posiblemente, con la premura a la que te obliga la bolsa de minutos del Descentralizado, a algunos de estos muchachos se les está haciendo debutar con apuro y no terminan de pulirse técnicamente, motivo por el cual observamos ciertas deficiencias. Pero esto, insisto, se tiene que analizar con más tiempo y con mucho intercambio de opiniones.