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Lucía de Althaus,Opina.21

Conocer bien a un hijo es una de las mejores herramientas para ayudarlo a crecer seguro de sí mismo y, en el día a día, llevarte mejor con él. Si no percibimos las individualidades de cada niño, podríamos bloquear aquello más bello y genuino que cada uno tiene.

Mi hija menor tiene una fascinación especial por los caballos, preferencia que no termina de sorprenderme, pues mi relación con el mundo animal es básicamente nula. A la vez, ella es de ideas claras y carácter fuerte, lo que ocasiona algunas discusiones rutinarias. Un día ella me dijo con la claridad que la caracteriza: "Spirit (el caballo de Disney) es libre y no le gusta que lo amarren". Entendí entonces que se identifica mucho con esa necesidad de libertad y de ser ella misma, y que el trato que sí me funcionaba con su hermana mayor (más dócil) generaba muchas resistencias en ella.

Entender y respetar que mi hija tiene esa característica particular no es "ceder" ante sus antojos y dejarla que gobierne la casa. Solo genera que yo la trate –con las limitaciones pertinentes– de una manera que se sienta entendida y segura.