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Carlos Basombrío,Opina.21El congresista Daniel Abugattás ha calificado de ratas que abandonan el barco a los congresistas de su grupo político que se han alejado y formado la bancada Dignidad y Democracia. Más allá del discutible sentido de oportunidad y el tono de sus declaraciones: ¿qué hay de cierto en la crítica?

Empecemos por lo primero: el "Partido Nacionalista" no es un partido político. Como muchos otros grupos, este también es la suma de personas que se aúpan al carro de un candidato que se ve con posibilidades de llevarlos al poder.

En el caso específico de Humala, hay dos características para entender quiénes terminaron en sus listas. Primero: fue gente más bien radical, en la medida en que se los convocó en la época de la "Gran Transformación". Segundo: no necesariamente lo mejor de cada plaza, ya que los reclutó cuando estaba cuarto en las encuestas y ya solo quedaban disponibles los que casi nadie quería.

Llegados al Congreso, la gran mayoría se quedó con él, pese al viraje político de 180°, e hicieron tripas corazón a cambio de los beneficios que da ser congresista de mayoría. Todo eso empieza a dejar de funcionar cuando se acerca el fin de gobierno y se comienza a constatar que no existe posibilidad alguna de reelección en esa bancada. La manipulación y el mangoneo que antes les fue indiferente, hoy les parece insoportable y empiezan a buscar alguna opción para reinventarse en el 2016. Por cierto, ello va a ocurrir con parlamentarios de todas las bancadas que enfrenten problemas similares, en particular los de Perú Posible.

¿Por qué no con la bancada fujimorista? Si se diese sería en mucha menor medida, por una razón muy práctica: Keiko Fujimori figura en todas las encuestas como favorita en las presidenciales del 2016 y, por tanto, sus actuales congresistas sienten que pisan terreno seguro para permanecer en funciones.