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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Así tenemos que el accidente sufrido ayer por la primera dama muestra que no sería la primera vez que se habría movilizado a alta velocidad, como lo confirman las foto-papeletas que aún no ha cancelado. Sin duda, está muy ocupada para preocuparse por cumplir las reglas de tránsito.

Asimismo, es frecuente ver pasar comitivas oficiales a toda marcha que prepotentemente paran el tráfico. Uno se pregunta: ¿Qué daño les haría esperar que cambie la luz del semáforo como lo hace el resto de ciudadanos? Incluso, la poca estética que tienen los autos oscuros que parecen tener todos los altos funcionarios del Estado, así como la poca sutileza de sus resguardos, nos recuerda a las limusinas ZIL de los miembros del politburó en la Unión Soviética. La similitud con ese régimen tan siniestro debería de preocupar a todo aquel que se considera democrático.

Por otro lado, en una ciudad desprotegida en la cual la inseguridad y la criminalidad continúan aumentando, es absolutamente injustificado que cada uno de los 135 parlamentarios cuente con dos policías para protegerlos de su electorado. Los que sumados a los 11 que resguardan a cada ministro y los 15 que cuidan a los presidentes de poderes del estado, solo para citar algunos casos, terminan sumando más efectivos policiales que los que se encuentran en Lima cualquier día patrullando vecindarios.

Peor aún, para los contribuyentes la situación es un escándalo. No solo les pagamos el sueldo a funcionarios que rara vez cumplen con su trabajo, sino que además se los pagamos a los miles de policías que los están cuidando. En realidad, el permitir privilegios en quienes están en el poder es un pésimo negocio para los peruanos.