¿Son encuestas u horóscopos?
¿Son encuestas u horóscopos?

-Se supone que las encuestas están hechas para aclararnos las cosas, pero lo único que ha quedado patente de tanto reciente sondeo disímil es que todos estamos más confundidos que antes, que la elección está para cualquiera y que se ha incrementado aún más la desconfianza ante estas mediciones, supuestamente científicas. Hay cambios de tendencias, crecimientos (¿O “infladas”?), desplomes y estancamientos muy extraños en cada una, además que casi no coinciden entre ellas mismas. Han quedado al nivel de los horóscopos en su capacidad de adelantarnos algo del futuro. Es cierto que es una elección marcada por la atomización y la peste, lo que hace más difícil hacer sondeos precisos, pero nos han dejado una sensación de desconcierto y hasta una sospecha de manipulación, como que un establishment asustado por determinado candidato está en plan de cargamontón y “levantando”, en esa línea, a un candidato alterno a sus dos promesas ya muertas, a una segura perdedora o al cuco izquierdista. Lo único que queda evidente de estas encuestas es que votar por Forsyth, Acuña, Ollanta, Guzmán, Beingolea, Arana, Salaverry y Urresti es tirar tu voto al tacho porque ya no tienen ninguna posibilidad.

-Me es estremecedor que un personaje esperpéntico como “Chibolín” haya tenido tanta importancia en la campaña de un intelectual como De Soto. El mismo Hernando se dejó “lornear” por Ollanta en el debate, por ese pigmeo mental al que callas en una con Madre Mía, el dinero brasileño y venezolano, Talara, la muerte del sobrino, las anotaciones de Nadine y mil cosas más.

-Sin traductor, subtítulos o él mismo traduciéndose, no se le debió permitir a Ciro Gálvez hablar en un idioma distinto al castellano en el debate. Habrá sido en una lengua oficial, pero ni sus rivales ni gran parte del público la dominaban. Otra falla más de esos debates, cuyo formato fue malísimo.

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