Solidaridad revolucionaria. (PikoTamashiro/Perú21)
Solidaridad revolucionaria. (PikoTamashiro/Perú21)

La semana pasada, Nuevo Perú celebró su congreso fundacional y Verónika Mendoza se erigió como su primera presidenta. Ante ello, el Partido Comunista de Cuba envió un caluroso saludo y le manifestó su “sincera solidaridad revolucionaria”. Este último detalle no es banal si se analizan con cuidado las propuestas que esta agrupación viene planteando.

Evaluemos en esta primera entrega qué es lo que propone Nuevo Perú en relación a la descentralización de la inversión pública. El recién nacido movimiento plantea que los gobiernos regionales y locales manejen el 67% del presupuesto destinado a proyectos de inversión. Y es que, según sus “cifras”, los gobiernos subregionales “tendrían” mejor capacidad de ejecución.

¿Es esto cierto? Según datos de Transparencia Económica, el presupuesto promedio (PIM) para proyectos de inversión de los últimos años (sin contar 2017) fue de S/39,800 millones, de los cuales el 37% correspondió al Ejecutivo y el 63% a gobiernos locales y regionales. El nivel de ejecución promedio de ambos fue de 83% y 70%, respectivamente.

Lo interesante es que los datos oficiales nos ayudan a concluir dos cosas. Primero, el presupuesto para proyectos de inversión ya se ejecuta de forma descentralizada. Segundo, el nivel de ejecución de las autoridades regionales y locales no es mejor que el del Gobierno Central.

Además, el deficiente nivel de ejecución de estas autoridades no es algo inesperado. Por ejemplo, en medio del proceso de reconstrucción, se hizo público que el Gobierno Regional de La Libertad tardó 140 días en otorgar la buena pro para la rehabilitación de cuatro pistas. Si bien la propuesta parece inverosímil, para Nuevo Perú tiene mucho sentido. Solidarizarse con alcaldes y gobernadores es una buena estrategia para ganar posicionamiento político en el área rural de cara a 2021.