"Trabas burocráticas dificultaron la adquisición de productos como plantas y cilindros de oxígeno, respiradores y mascarillas".
"Trabas burocráticas dificultaron la adquisición de productos como plantas y cilindros de oxígeno, respiradores y mascarillas".

En meses recientes varias empresas privadas han apoyado al Gobierno proveyendo equipamiento médico para enfrentar al virus. Ha sido gratificante, pero también frustrante. En muchos casos los funcionarios no compran lo que necesitan por temor o porque saben que los procesos son lentos, y recurren al privado para que busque al proveedor, compre el producto y se lo done. Estas compras no han estado exentas de problemas.

Trabas burocráticas dificultaron la adquisición de productos como plantas y cilindros de oxígeno, respiradores y mascarillas. En el caso de las plantas la norma prohibía importar las que producen oxígeno medicinal con pureza menor a 99%. Se logró convencer a las autoridades de que el estándar mundial es 93% y se pudo importar. En cuanto a las medicinas, el problema se suscitaba por demoras de Digemid en aprobar nuevos proveedores de medicinas ya autorizadas en mercados desarrollados. ¿No debería de bastar eso para importarlas? Algo similar ocurrió con los respiradores y cilindros de oxígeno.

En las próximas semanas, los productos más buscados en el mundo serán las jeringas descartables para vacunar contra el virus. Los países desarrollados ya han encargado cientos de millones. Nosotros necesitaremos al menos 30 millones. Deberíamos adquirirlas ahora y evitar precios inflados.

¿Tenemos mejor capacidad que EE.UU. o Europa para imponer estándares o aprobar productos? Claro que no. Nos hemos llenado de sobrerregulaciones cuando lo sensato es tercerizar esas tareas, aceptando productos ya aprobados por reguladores de países calificados. ¿Cuántas vidas se pierden por demoras en aprobar medicamentos y equipo médico de uso generalizado?