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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Así tenemos que la provincia constitucional del Callao tiene tanto un gobierno regional como una municipalidad provincial, pese a que ambos tienen exactamente el mismo ámbito –territorial y poblacional– bajo su responsabilidad. En el único otro caso similar –la ciudad de Lima–, ambos gobiernos los asume el alcalde metropolitano, lo que es perfectamente adecuado.

Sin embargo, no entendemos por qué motivo en el Callao ocurre exactamente lo contrario. Incluso parece un modelo diseñado para sobreponer funciones y crear áreas grises en las cuales no queda claro quien está a cargo. Al final, en la confusión lucran los pecadores –como continuamente se está denunciando– y se arman rivalidades entre dos administraciones. Recordemos el caso de un conocido exfutbolista involucrado en 'chuponeos' por los que ha sido acusado.

En realidad, la absurda situación del Callao es otra muestra más de la improvisación con la que el proceso de regionalización fue implementado. Es como si hubieran simplemente decidido multiplicar por dos tanto los costosos presupuestos administrativos que los contribuyentes tienen que asumir con sus impuestos como la carga burocrática –trámites, permisos y trabas– por la que tienen que pasar los sufridos ciudadanos.

Sin embargo, a los chalacos no les reditúa mayores beneficios el soportar dos lastres tan pesados. Por ejemplo, Callao compite con La Esperanza, un barrio trujillano, por el título de ser el lugar más inseguro a nivel nacional. Si solo fuera uno el responsable, disfrutaría sin duda de mejores resultados. Confirmando que el crecimiento gubernamental siempre lleva a una mayor ineficiencia del Estado.