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Adolfo Guevara,Opina.21aguevara@peru21.com

En casos severos, se afectan los nervios de la conducción motora del tórax, con lo que el paciente muere por asfixia. La mayoría de casos es precedido por una infección viral respiratoria o gastrointestinal (el campylobacter jejuni está vinculado). Hay teorías que sugieren que esta infección desarrolla una respuesta anormal del sistema inmunológico, el que produce compuestos (anticuerpos) que combaten al agente agresor. Debido a las similitudes moleculares entre el agente agresor y la mielina, esta se ve dañada. El cuadro clínico es aparatoso: en horas o días aparece una incapacidad generalmente ascendente para moverse. Se estima que 30% de casos requiere respirador artificial y 20% queda con secuelas. Se está practicando la plasmaféresis con buenos resultados, pues se cree que los anticuerpos del plasma dañan la mielina.