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Carlos Basombrío,Opina.21cbasombrio@peru21.com

Por mi parte, estoy de acuerdo con la propuesta de ley de unión civil para parejas homosexuales. Esta resolvería, con justicia, temas patrimoniales y les daría derechos básicos que los demás ya tenemos. Aun así, más que el contenido, importa el mensaje. Les daría reconocimiento. El Estado les estaría diciendo: tienen derechos, no están excluidos. Por cierto, qué poco valiente la respuesta de Humala al ser preguntado por el asunto: "Vámonos, que es hora de correr". Prefiero, incluso, la del almirante Tubino: ¡Un homosexual al mando de nuestras tropas, imposible, no lo obedecerían! (Claro, como con Alejandro Magno). O de varios obispos, sosteniendo que no se puede aprobar algo que no es natural. (Sí pues, lo natural es el celibato).

Afortunadamente para la Iglesia Católica, este debate se da en un momento en que el sorprendente papa Francisco (no por nada es jesuita), empieza a sacudir, poquito a poquito, actitudes y pensamientos que alejaron a la Iglesia de la gente.

Seguimos siendo: Es el documental de Javier Corcuera que ha llenado los cines. Es un hermoso y emocionante homenaje a la cultura, los paisajes y, sobre todo, a la gente del Perú, a través de un recorrido por parte de lo mejor de su música.

Dos escenas cumbre: Máximo Damián recorre tocando su violín las polvorientas calles de Chincha rumbo al cementerio, escoltado por Los Ballumbrosio zapateando en ruta a la tumba del patriarca.

La otra: Sara Van (¡qué descubrimiento!) cantando Cardo y ceniza, acompañada de algunos de nuestros mejores guitarristas, en la interpretación más sensual de esa canción que yo haya oído. No es una película nostálgica, ya que muestra a la vez a los jóvenes que recrean las tradiciones.