Que no nos sigan manoseando

Ministerio Público abre investigación preliminar a Moíses Mamani por denuncia de tocamientos indebidos (Perú21)

Ministerio Público abre investigación preliminar a Moíses Mamani por denuncia de tocamientos indebidos (Perú21)

Que no nos sigan manoseando. (Perú21)

Ministerio Público abre investigación preliminar a Moíses Mamani por denuncia de tocamientos indebidos (Perú21)

Cecilia Valenzuela
Cecilia Valenzuela

Hace dos meses, el Perú incorporó el delito de acoso sexual a su Código Penal. Si el acosador tiene poder, su estatus es considerado como un agravante. Un congresista tiene mucho poder.

El último miércoles, en el vuelo Juliaca-Lima de la aerolínea Latam, el congresista de Fuerza Popular Moíses Mamani cometió el delito de acoso sexual. El hecho ocurrió frente a dos testigos.

A Mamani le corresponde el desafuero. La expulsión inmediata. No basta con que su agrupación política lo suspenda temporalmente de su bancada mientras concluye la investigación fiscal en su contra iniciada, de manera preliminar, por la Octava Fiscalía Provincial del Callao.

Si Mamani continúa en el Congreso, seguirá paseándose por las oficinas del Parlamento, gozando de inmunidad y de todas las prerrogativas del cargo; bajo ese paraguas tendrá los recursos para mover sus fichas, desempolvar sus grabaciones e intimidar. Y no estoy pensando en los fiscales o en los testigos de su despreciable y delictivo comportamiento; estoy pensando en sus compañeros de Fuerza Popular, en los chicos de la “bankada” con los que tramó la debacle de Pedro Pablo Kuczynski, Kenji Fujimori y sus seguidores.

“¿Tocamientos en un lugar abarrotado de gente y donde quienes están en los asientos del pasillo son usualmente tocados y golpeados por quienes transitan por ellos?”, se preguntó la ex congresista fujimorista Martha Chávez en su cuenta de Twitter, al enterarse de que Mamani había sido invitado a bajarse del avión en el que acababa de meterle la mano a una aeromoza.

Es cierto que a Chávez la precede la leyenda del “autosecuestro” de los estudiantes de La Cantuta, pero ahora ella es asesora de la bancada fujimorista en el Congreso, la bancada de un partido en crisis que no ha tenido más remedio que entregar el nuevo fujimorismo a los dirigentes del primer fujimorismo.

Si bien el texto de Chávez resume la estructura moral del grupo político en el que milita, también sirve para enviarle a Mamani el mensaje de que lo van a defender, aunque tengan que guardar las apariencias.

El repudio ciudadano que concita hoy Moíses Mamani por la bajeza de sus instintos y de sus actos cuenta con una serie de antecedentes deplorables.
Le negó la manutención a su hija Haydee Mamani Ramos; falsificó un certificado de estudios secundarios del Politécnico de Los Andes; cada vez que postuló a un cargo público presentó hojas de vida con datos distintos; a inicios de año despidió a una trabajadora de su despacho que estaba embarazada y ella lo acusó de despedirla por no haber cedido a sus insinuaciones; su fortuna está basada en la mentira y la falsificación, creó 13 empresas para contratar con el Estado y varias de ellas fueron sancionadas por el OSCE por presentar documentación falsa.

Durante la campaña electoral, Fuerza Popular se jactó de haber seleccionado y filtrado a cada uno de sus candidatos. Entonces, ¿cómo llegó Mamani al Congreso? ¿En el comité seleccionador nadie sabía cuáles eran sus “habilidades”? Es difícil creer que alguien que luego les resultara tan funcional, les haya caído del cielo.

En otro tuit sobre Mamani, Chávez sostiene que repudia a los “agresores, sacavuelteros”, lo dice como quien toma valor para luego espetar “toda denuncia debe ser investigada”.

¿Cuánto tiempo demorará la Fiscalía del Callao en investigar a Mamani?
Si el Congreso se conforma con la tibia decisión de Fuerza Popular de separarlo de su “bankada” y no es desaforado de inmediato, el acosador terminará su periodo congresal protegido por la inmunidad parlamentaria.

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