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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Así tenemos que en los últimos días tanto el exvicepresidente Chehade como el expremier Lerner han lanzado a la primera dama al ruedo, en donde Favre la ha recibido con los brazos abiertos ofreciendo sus servicios de marquetero. Corona la faena la ministra de la Mujer al dejar la decisión final exclusivamente en manos de la esposa del mandatario.

Por lo que estaría todo encaminado. No tratarían de modificar la legislación, simplemente realizarían una interpretación de la Constitución –con la probable complicidad ya sea del Tribunal Constitucional o del Jurado– y, desde el punto de vista oficialista, asunto solucionado.

Sin embargo, sería entonces que el problema recién estaría empezando para el resto de ciudadanos. En realidad, Nadine Heredia contaría con casi tres años más de absoluta libertad para usar todo el aparato estatal preparando el terreno para candidatear. Sería solo cuando esta se oficialice, hacia fines de 2015, que se aplicarían restricciones, por ejemplo, para que no pueda inaugurar obras como viene realizando a diario.

Con lo cual nos preguntamos: ¿Cómo hacer para evitar la descarada utilización del dinero de los peruanos para apuntalar la reelección de la pareja presidencial? Para empezar, en el momento en el cual se le levante a la primera dama la prohibición legal para candidatear se le debería de aplicar de inmediato restricciones para que no pueda participar en actos en los cuales recursos públicos están siendo utilizados.

En todo caso, esperamos que la candidatura no llegue al llano ya que las reelecciones siempre han sido tremendamente perjudiciales, tarde o temprano. Así que lo correcto sería que la señora Heredia pueda aspirar a la presidencia, pero solo luego de que su marido haya terminado su mandato.