Siempre a salto de mata
Siempre a salto de mata

@CamilaBozzo1

Con un nudo en el pecho y con profunda desilusión. Así fui a votar ayer. Abatida ante el rigor de un virus que campea frente a un Estado inoperante y una clase política indolente. Y ante una crisis política que parece salida de uno de los capítulos más convulsionados del caudillismo poscolonial. Y es que estamos ante una suerte de paradoja trágica: mientras más nos acercamos al bicentenario de la independencia, más cerca parecemos estar de los albores de la república.

Ante toda la precariedad económica, institucional, política y moral, los ciudadanos han decidido quitarles su confianza a los políticos. El que a pocos días de la elección ninguno de los candidatos superara el 15% de la intención de voto, o el que uno de cada tres peruanos dijera que iba a votar blanco o viciado son muestras ineludibles de que los peruanos no se sienten más representados por sus políticos.

En medio de esta crisis de desafección generalizada, es natural que hayan despuntado candidaturas teñidas de autoritarismo y demagogia. Hay algunas que, en particular, representan serias amenazas para las libertades económicas o políticas y civiles; y a las que el Estado de derecho, la institucionalidad o los derechos civiles más básicos les saben a nada.

Sí, a puertas del bicentenario, seguimos viviendo a salto de mata, expuestos a sobresaltos electorales cada cinco años. Pero, a diferencia de otras veces, creo que ahora las candidaturas de talante antidemocrático y opuestas a la tradición democrático-liberal nos han respirado en la nuca como nunca antes desde el inicio de siglo.

Ahora lo que corresponde es esperar al recuento final con calma, sin triunfalismos ni amagues de fraude; y luego respetar los resultados. Pero también corresponde que, como ciudadanos, nos involucremos más en el debate público. Al final, la política se puede hacer a todo nivel, y eso incluye siendo mejores ciudadanos.

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