Sexy Tips
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El destino último de la lencería erótica es paradójico: no estar en el cuerpo de la mujer. Es decir, la meta de una trusa sexy y un sostén coqueto es terminar en el piso, abandonado como cualquier trapo, mientras los amantes, desnudos, hacen lo suyo. Si estas prendas hablaran, dirían algo como "no quiero estar aquí". Sin embargo, lo que enriquece finalmente el encuentro sexual es lograr que la lencería permanezca el mayor tiempo posible en el cuerpo de la mujer. Lograrlo es un trabajo de dos. Un trabajo duro, por cierto, pero que puede incrementar poderosamente el deseo sexual. ¿Cómo llevar a cabo este reto? Pues con ingenio y paciencia. Por ejemplo, para extender el tiempo de seducción antes de proceder a labores más calientes, la puesta en práctica de un baile subido de tono o un strip tease juguetón pueden ser muy útiles. La idea es que los previos se realicen con la lencería puesta, de modo que el momento cumbre llegue cuando ella se desnude. Intentar estas dinámicas no es para todos los días, claro, pero de vez en cuando puede ser muy divertido.