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Lucía de Althaus,Opina.21www.parentalidad.pe

Enseñar educación sexual a nuestros hijos es fundamental, dando información clara, pertinente y de acuerdo a la etapa de desarrollo que está nuestro hijo, para que en la adolescencia sepa cuidarse de enfermedades y de un posible embarazo no deseado. Pero hay una dimensión de la sexualidad en la que no reparamos y considero esencial: la capacidad de disfrutar la sexualidad. Porque una sexualidad plena no es solo estar bien informado, es también tener la capacidad de sentir placer y de tener relaciones emocionales significativas. Las bases de esta sexualidad más completa se gestan en la primera infancia, desde el momento en que tocamos a nuestro bebé, disfrutamos el contacto piel a piel, la afectividad con la que lo abrazamos y estrechamos el vínculo con ellos, un vínculo suficientemente bueno, estable, cercano, con contacto físico y emocional, lleno de naturalidad y disfrute. Este contacto físico, junto a la apertura y naturalidad respecto a la sexualidad, puede ser ya un gran paso para forjar una sexualidad madura y placentera en el futuro.