Segundo tiempo

“(...) si les interesa el Perú, como dicen; o si en verdad están más preocupados en busca de impunidad”.

Martín Vizcarra

Vizcarra dice que el Congreso no puede decir que está de vacaciones y no atender lo aprobado en referéndum. (Perú21)

Perú21

Jaime Chincha
Jaime Chincha

El presidente Vizcarra asumió, desde el miércoles pasado con un mensaje que pareció de 28, su rol de ganador en la batalla política contra Fuerza Popular y el Apra. Ambos partidos, a través de sus congresistas y propagandistas, lo llamaron autócrata y compararon al Perú con la Venezuela de Maduro.

La gente, con una aplastante mayoría, les dijo que no les cree y que, es más, los quiere fuera del Congreso. Lo que ha hecho Vizcarra es invitar a dialogar a quienes venció; a ellos y a las otras fuerzas políticas.

Aquí, dos problemas: que varios de esos partidos están bajo investigaciones fiscales; y que el voto del domingo pasado fue de un rotundo rechazo contra esos mismos líderes. ¿Con quiénes se podrá sentar Vizcarra en ese soñado diálogo? Muy pocos.

Es verdad que fujimoristas y apristas tendrán que disimular y acudir al llamado de Vizcarra. Allí se pondrá a prueba si les interesa el Perú, como dicen; o si en verdad están más preocupados en busca de impunidad. Pero no es solo la enorme desaprobación ciudadana de estas dos agrupaciones. Solo basta mirar los operativos policiales en los que caen alcaldes, gobernadores y demás funcionarios que pertenecen a partidos como el de Acuña y otros movimientos regionales.

Aunque antes de ese diálogo, que incluye una comisión que propondrá reformas políticas sobre la inmunidad parlamentaria y el voto preferencial, el horizonte inmediato se enturbia con los fuertes rumores de un zarpazo de Chávarry contra los fiscales Vela y Pérez. Eso significará un duro revés a las investigaciones que enfrentan precisamente los líderes del Apra y Fuerza Popular.

Difícil ver a Vizcarra dialogando con Keiko y Alan. Más difícil hablar de diálogo en un segundo tiempo de reformas que pueden eclipsarse con el contraataque de quienes no quieren que nada cambie.

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