Segunda ola recargada
Segunda ola recargada

Con un discurso más digerible que el anterior, el presidente Francisco Sagasti anunció el reinicio de la cuarentena a causa de la segunda ola del COVID-19, que viene recargada con nuevas cepas aparecidas en el Reino Unido, Sudáfrica y Brasil. La ministra de Salud, Pilar Mazzetti, confirmó que una de ellas ya había llegado al Perú.

La dicotomía salud-economía fue resuelta por el gobierno, quien decidió por la salud. Esto traerá por varios años consecuencias económicas y sociales muy graves. Las protestas no se han dejado esperar y ya tenemos convocatoria a una marcha de protesta en el Centro de Lima para el 31 de enero.

La mala experiencia del largo y ominoso confinamiento en la era Vizcarra, que nos puso como uno de los países con la mayor tasa de muertes por el coronavirus en el mundo y la incapacidad demostrada para comprar vacunas, deja clara la convicción en la mayoría que un nuevo encierro es un absurdo total.

Por eso, rechazamos desde siempre la renuencia del expresidente para convocar al sector privado y recurrir a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional para usar a nivel nacional su capacidad de organización en las tareas de dar soporte a la ciudadanía en la distribución de ayuda alimentaria y sanitaria, y en la estrategia comunicacional.

En el plano de la seguridad ciudadana pospandemia, tan importante como el avance del virus y el debilitamiento de la economía, será necesario el recuento de las lecciones aprendidas para el planeamiento de estrategias eficaces para contener la arremetida criminal que se vendrá. No hay que olvidar que la efímera paz social que se inició el 15 de marzo de 2020 se fue diluyendo con el relajamiento ciudadano que desafió a la autoridad y que trajo consigo criminales con alto nivel de ansiedad y violencia a las calles.

Paradójicamente, el presidente Sagasti recurre hoy a su primera línea de lucha contra el COVID-19, la Policía Nacional del Perú, luego de haberla debilitado con decisiones inconstitucionales. Es evidente que mientras el ministro del Interior lanza expresiones lamentables como “haber encontrado una Policía en ruinas” y se apura en querer “reorganizar” prematuramente a la fuerza policial, haya descuidado la salud de los agentes permitiendo que el número de fallecidos ya supere los 520 y más de 40 mil contagiados, mientras hay ventiladores mecánicos empaquetados y sin uso en los almacenes del Hospital de la PNP.

La Policía Nacional se debe al ciudadano para protegerlo y apoyarlo en los momentos más difíciles de la historia, como el de hoy, y estoy seguro de que, a pesar de todo, no dejará de extender su mano herida para rescatar a la ciudadanía de las garras del COVID-19.

Disclaimer: Quien escribe esta columna es candidato al Congreso de la República por Victoria Nacional.

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