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Economista y Asesor Financiero

Un precio superior a 100 dólares es históricamente atípico. Después de unos pocos años pasamos a creer que era lo normal, reacción muy humana que se conoce como sesgo cognitivo. En unos meses el precio ha caído desde 110 a 50 dólares y aunque nos parezca que a 50 está ridículamente barato, la verdad es que ese nivel es precisamente el precio promedio durante el último medio siglo.

¿Cómo se explica tan gran caída en tan poco tiempo? De un año a otro la cantidad demandada de petróleo crece a una tasa similar al PBI mundial. Es decir, si la cantidad ofrecida por los productores crece al mismo ritmo del PBI, el precio del crudo se mantiene. Ahora, supongamos que el crecimiento de la economía mundial se contrae en dos puntos (digamos de 4% a 2%), entonces, al precio vigente, hay un exceso de oferta equivalente a 2% de la cantidad producida, por lo que el precio tendrá que reducirse para que los compradores absorban ese exceso de oferta. ¿Pero cuánto? Tendrá que reducirse mucho, porque la demanda de petróleo es muy poco sensible a los cambios de precio. Por ponerlo coloquialmente, la mayoría de nosotros utiliza el automóvil para ir al trabajo porque tiene que ir al trabajo no porque la gasolina sea ahora más barata; por supuesto que si el precio baja mucho, pongamos 50%, siempre habrá quien decida substituir el transporte público por el uso de su automóvil. Y así es como se pone en uso ese excedente de 2% con caídas desproporcionadas del precio.

¿Y si los productores reducen la oferta, qué pasa con el precio? El mercado del crudo es poco competitivo porque algo menos de la mitad de los 86 millones de barriles, que se producen cada día los suministra la OPEP que es un cartel que aglutina a doce de los principales productores. Si la OPEP hubiera querido mantener el precio de 100 dólares seguramente lo habría logrado reduciendo la producción en sus países en tan solo un par de millones de barriles diarios. Ha optado por no hacerlo porque su objetivo es aprovechar el mercado bajista para poner en números rojos a los productores de petróleo esquisto (shale gas); y sobre todo a los de Estados Unidos que en los últimos cuatro años ha logrado producir y vender 4 millones de barriles diarios adicionales. Pero por debajo de los 75 dólares, la mayoría de ellos pierde dinero.

La falta de dinamismo de la economía mundial y el oportunismo hegemónico de la OPEP auguran precios bajos durante un buen tiempo.