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Alfonso Grados, Opina.21agrados@intercorp.com.pe

La Champions europea nos brindó una final electrizante con un justo ganador y consagró campeón a Claudio Pizarro, incorporando otro galardón a su impecable desempeño en el Viejo Continente.

Campeón alemán e internacional, ídolo en el Werder Bremen, máximo goleador extranjero y 'top ten' en la lista de anotadores de la Bundesliga, califican la trayectoria internacional de Claudio como la mejor en nuestra historia futbolística.

Sin embargo, Claudio es resistido por la afición y la prensa, señalándose que, con la camiseta peruana, su rendimiento no está a la altura, cuestionándose tanto su capitanía como su continuidad.

Podemos discutir por qué sus goles con Perú han sido escasos (esquema de juego, nivel del equipo, presión externa) o si debe o no ser titular (hay circunstancias en donde su mejor contribución puede estar en el banco como alternativa).

Sin embargo, eso no impide reconocer en Claudio un ejemplo de conducta personal y profesional que tanto nuestras jóvenes 'promesas' como algunos 'cracks' más consolidados, pero todavía algo desenfocados, deberían tomar como modelo.

En estas fechas decisivas en que enfrentamos las clasificatorias, dejemos de lado prejuicios y aplaudamos a Claudio como un referente de categoría en nuestro fútbol, tan necesitado de ídolos y triunfos.

Dejémosle ser profeta en su tierra y, si nos regala algún gol, gritémoslo con y por él.