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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Ahora la imagen del sargento García, al cual todos los villanos se le escapaban, es la impresión que da la Policía Nacional. En lugar de continuar con la reforma institucional, adelgazando el escalafón y aumentando el número de efectivos en la base, se está regresando a las malas prácticas de tener más generales que agentes a su cargo.

Con ello es muy poco lo que se puede esperar en materia de acercar la Policía al ciudadano. Una política de vigilancia de vecindarios implica necesariamente un compromiso con la descentralización y la desburocratización para darle más manejo al comisario. Lamentablemente, este gobierno está haciendo exactamente lo contrario, engrosando la cúpula y centralizando la toma de decisiones en pocas manos.

En realidad, es un esquema orientado a darle más poder al actual encargado, quien cuenta con el favor del mandatario, pero que va a dejar aún más desprotegidos a los ciudadanos.

Incluso, más generales solo agregan grasa a la institución, que con 17 oficiales de esa graduación cumpliría su requerimiento, pero tiene casi el triple de lo necesario. Así que se les está dando estatus, choferes, guardaespaldas y todo el resto de lo que viene con el grado a los amigos o compañeros del general a cargo. Mientras tanto, somos los sufridos contribuyentes los que pagamos.

Al final, es claro que estamos condenados a cuatro años más de deterioro en la seguridad. La delincuencia se ha convertido en el principal problema que enfrentamos los peruanos pero cuando vemos las prioridades burocráticas que tiene el actual gobierno, solo nos queda rezar ante la evidente incapacidad de los que están dirigiendo a nuestra fuerza policial.