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Aldo Mariátegui,Opina.21amariategui@peru21.com

– No creo que el diálogo Oficialismo/Partidos que se inicia esta semana arribe a nada, ni siquiera a bajar la crispación política (que es básicamente lo que se está buscando). Definitivamente, tendría más posibilidades de concretar algo si es que el interlocutor oficialista fuera un premier nuevo, de peso y con 'muñeca'. Pero Jiménez ya está desgastado, no muestra autonomía respecto a Ollanta (y Nadine) y no se le ha visto cintura política. Y por el lado de la oposición –que es esencialmente el fujimorismo y el aprismo–, el pleito con la ahora opositora izquierda es tan fuerte que ni la han convocado, probablemente también por carecer de dirigentes de peso– tampoco se ven muchas ganas de fumar la pipa de la paz, menos aún si Arbizu sigue atacándolos y Ollanta, junto con Jiménez y Cateriano, prosiguen con sus comentarios ácidos. Salvo que el PPC cierre uno de esos pactos que tanto adora, no veo mayores novedades.– Si bien la encuesta a taxistas es lo menos científico que existe, me ha llamado la atención la insistencia de un mismo tema para machacar al Gobierno: la seguridad. Tal vez esto nazca del reclamo inherente a un gremio que sufre tantos asaltos, pero es fácil pensar que el crimen y la ley del revólver agobian sin cesar a los barrios que no gozan de serenazgos eficaces ni de una red de policías, como sí sucede –más o menos nomás– en los barrios más acomodados.– EE.UU. va a cometer un error de proporciones si se inmiscuye abiertamente en la guerra civil siria. Reagan lo intentó en esa mini-Siria, que es el Líbano, y acabó con un montón de marines muertos y con el rabo entre las piernas. Con Irak a punto de desintegrarse y un Irán que probablemente intervendría para sostener a Assad, todo eso puede acabar muy mal.